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| EL DERECHO A LA INFORMACIÓN RECLAMA UNA SOCIEDAD DIGITAL PARA TODOS |
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(Ref. IV - IIA - 11.05 - 02)
Extracto exposición de representante de la Santa Sede en la ONU. Octubre 2004
En la Intervención del arzobispo C. Migliore en representación de la Santa Sede ante la ONU en la IV Comisión de la 60ª sesión de la Asamblea General (Octubre 2004) sobre el punto 33 “Cuestiones relativas a la información” señaló, entre otros conceptos, los siguientes que nuestro sitio Web compartiendo.cl desea destacar:
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Las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías al ejercicio del derecho a la información convoca a que se realicen esfuerzos concretos “para construir una sociedad digital más inclusiva que reduzca la difundida info-pobreza, creándose una nueva dinámica más allá de la lógica política y comercial frecuente en este terreno”.
- Es de suma urgencia asumir medidas en todo el mundo para avanzar en el logro del pleno derecho a la información en la vida de todas las sociedades democráticas e instituciones, ya que “el ejercicio de la libertad de comunicación no debe depender de riqueza, educación o poder político: el derecho a comunicarse es el derecho de todos”. .
- De hecho “la libertad de expresión y el derecho a la información se incrementan y desarrollan en las sociedades cuando no están comprometidos los principios éticos de la comunicación, tales como la preeminencia de la verdad y el bien del individuo, el respeto de la dignidad humana y la promoción del bien común”.
- Las nuevas tecnologías revelan “un importante papel en el progreso de los pobres, pues el acceso a la riqueza que representan las comunicaciones ciertamente beneficiaría a los desfavorecidos, no sólo como receptores de información, sino también como actores, capaces de promover sus propios puntos de vista ante quienes toman las decisiones en el mundo”.
- ”La Sociedad de la Información debería estar dotada de la aptitud, capacidad y técnicas para generar y conquistar nuevo conocimiento y para acceder, absorber y usar eficazmente información, datos y conocimiento con el apoyo de la tecnología de la información y comunicación”.
- De todas formas, la facilidad de acceso a la información de todo tipo hace necesario “proteger a los más vulnerables, por ejemplo niños y jóvenes, especialmente a la vista del incremento del contenido de violencia, intolerancia y pornografía”.
- ”Lo que habría que preguntarse principalmente ante el progreso de la tecnología es si éste lleva al crecimiento de las personas en dignidad, responsabilidad y apertura a los demás”.
- Se hace prioritaria la “la necesidad fundamental de desarrollar una capacidad para discernir la información recibida, dada la enorme cantidad de información disponible, un proceso que «puede prosperar sólo donde hay una jerarquía de valores reconocida”.
Fuente:
Agencia Informativa Zenit
Sitio Web: http://www.zenit.org/ Ref. ZS05101802
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TENDENCIAS DE CONCENTRACIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN LA SOCIEDAD GLOBALIZADA. |
(Ref. IV - IIA - 11.05 - 03)
Alejandro Ordorica Saavedra (*)
Parlamentario. México.
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La globalidad es ese nuevo fantasma que recorre el mundo, en vivo y en directo, vía satélite. Es ubicuo y omnipresente, aparece por todos lados, y llena espacios múltiples, forzándonos a ir más allá de las fronteras propias hasta abrirlas indiscriminadamente. Globalización, como se llama, que entrevera mitos, verdades, riesgos, fantasías, ventajas e intentonas de dominación. Y son, sí, los medios de comunicación con su penetrante arsenal tecnológico, los que envuelven a este globo con las nuevas coordenadas de lo instantáneo y lo simultáneo.
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Los entusiastas de este fenómeno social, tan propio de nuestros tiempos modernos, exaltan la capacidad de enlaces informativos y contenidos de entretenimiento desde cualquier punto de la tierra, sumando audiencias de millones de hombres y mujeres. Pero cuidado, los imperios gustan de la globalización, así como Roma pretendió extender sus confines y acentuar los intercambios. La tecnología avasalladora ya está entre nosotros, brilla ante nuestros ojos y retumba en nuestros oídos.
Queda sin embargo, un sedimento en este firmamento informativo, que nos cuestiona: realmente une y comunica mejor nuestras vivencias, realidades y culturas, especialmente cuando atestiguamos que las reglas del mercado sofocan otros valores y pueden distorsionar el desarrollo integral, social y humano e incluso espiritual de los Pueblos. A propósito, nos imaginamos que Gutemberbg, globalizador de letras, sabiduría y progreso humano, seguramente hoy hubiera demandado a la televisión por dejar de difundir no solamente al libro sino a la cultura impresa en su conjunto.
Estados Unidos, Japón y Europa, imponen en lo económico, criterios y políticas y son quienes más ventajas obtienen; pero sin duda en materia de medios de comunicación, en su acepción más amplia, es Norteamérica quien liderea y controla. Si en los medios globalizados, también apologéticos de sectas satánicas, de violencia incesante, destructividad, drogas o pornografía infantil, predominara, por ejemplo, la defensa de los derechos humanos (…), transitaríamos entonces por mejores caminos.
La globalización no ha servido hasta ahora para muchos casos y cosas. No nos ha puesto a dialogar, a compenetrarnos, a intercambiar visiones, a retroalimentar culturas disímbolas para su enriquecimiento recíproco. Al inicio del siglo, por ejemplo, un niño esquimal no sabe nada de un niño Totztil de chiapas ni viceversa.
Pero no somos ni queremos ser apocalípticos y menos parecer integrados, dentro de esta dimensión dual de Eco. Tampoco apostaremos a la descalificación, aún cuando bajo el concepto de la globalidad, se han escondido a la vez que justificado decisiones públicas, a la vez se han registrado acciones, las más de las veces desbrujuladas o ajenas a los intereses nacionales.
Sabemos que en sí la globalización no es neutra, porque responde a un esquema de poderes y fuerzas económicas que conllevan intereses políticos dominantes, y así se traslucen en el mundo de las comunicaciones.
En este sentido, la globalización puede afectar a los medios en tres aspectos:
- La tendencia de ser absorbidos por los grandes consorcios internacionales y su efecto concentrador de orden oligopólico, que transforme el esquema tradicional de la propiedad de los medios.
- La tendencia a la homogeneización de sus contenidos, lo cual atañe a la identidad cultural, al trasfondo ideológico y al mercantilismo.
- La tendencia al rezago y a la marginación de los países que no generan o adquieren las nuevas tecnologías de la información, pues por un lado desaparecen las fronteras del conocimiento y se democratiza en cierto modo la cultura universal, pero muchos se estancan en el atraso y la pobreza.
La clave y correcta síntesis de esta contradicción sería que la misma tecnología de vanguardia permitiera llegar a los sectores marginados y reducir la brecha. Tampoco postulamos el aislacionismo como alternativa del desarrollo económico y social, además de que en la práctica se hace ya casi imposible en nuestros días, sólo es aceptable el intercambio, cuando apega a la equidad y el beneficio recíproco.
La soberanía, en este caso, es eje temático sustancial de tales disquisiciones, pero no sinónimo de murallas aislacionistas ni de paraísos proteccionistas. Es, sí, poder supremo para decir como Nación lo que queremos, es decir una decisión colectiva, que a todos compete y que a nadie excluye.
A México, salvo excepciones, le ha correspondido en estos procesos de globalización, el triste papel de importador desaforado de series norteamericanas que no tienen que ver nada con nosotros y exportador de una que otra telenovela, que tampoco tienen que ver nada con nosotros. No queremos Mundos Felices al estilo de Huxley, tampoco Sociedades Robóticas y menos Big Brothers que nos opriman.
El punto de partida tendría que ser entonces otro, pues si se dice que la globalidad es un flujo permanente de interelación e intercambio, México debería ser globalizado hacia dentro, y en paralelo conectarlo mejor a la globalidad de afuera. De lo contrario la tal mundialización nos ubicaría a todos, en alguna medida o grado, como vecinos distantes. En esta perspectiva, hay que insistir en los medios de servicio público, medios que tendrán que responder más a nuestras identidades y nuestras regiones, a comunicar lo nuestro, a analizar mejor sobre lo que pasa dentro y fuera del País.
De hecho, hasta ahora, y dentro de esta definición los medios públicos no han tenido en México una presencia significativa. Por ello, para referirse a los medios públicos y estar en posibilidad de discutir en torno a su problemática, de entrada habría que ubicarse en otra perspectiva, que entienda la participación del Estado en los medios de un modo diferente al que conocemos hasta ahora en México.
En nuestro país, se entiende que, cuando el Estado participa en los medios, lo ha hecho a partir de que es el gobierno el que decide sobre los espacios y los administra. Así, en México los llamados medios estatales han sido manejados en función de los intereses del gobierno y de grupos en el poder. Si hubiesen sido auténticamente medios del Estado, medios públicos, la sociedad, incluyendo la disidencia, podrían haber tenido mayor oportunidad de estar y participar en ellos, desde mucho antes.
Han sido de Gobierno y con benevolencia, por excepción y a momentos, de Estado, pero no en un sentido, estricto y ortodoxo medios de servicio público, es decir operados por y para la sociedad. No obstante debe reconocerse el esfuerzo meritorio de las comunidades de trabajo de algunos medios con perfil educativo y cultural, de ya larga trayectoria en México, como la telesecundaria, Radio Educación y Canal 11, (…) radiodifusoras en lenguas indígenas, la calidad cultural del Canal 22, (…)etc.
Es preciso hoy entonces, usar a plenitud estos medios como contrapeso del centralismo, de la desarticulación de la realidad nacional, de los rezagos educativos y del verticalismo antidemocrático.
La televisión y la radio educativas y culturales tienen que considerarse como un servicio público que necesariamente deben contar con el apoyo financiero del Estado. Su privatización sería de serias consecuencias, aunque no debe descartarse que las universidades privadas tengan sus propios medios y recurran, por ejemplo, a la enseñanza a distancia utilizando los avances técnicos disponibles.
Sin embargo existe el peligro de que sólo grandes cadenas y consorcios privados supranacionales dominen la enseñanza por televisión, contrariamente a experiencias locales como el extraordinario servicio que se prestó en apoyo a la "primaria por televisión", a raíz de los sismos del 1985, para atender a la población escolar de las miles de escuelas colapsadas.
Los medios públicos de vocación educativa y cultural deben mantenerse actualizados tecnológicamente, aprovechar las virtudes y ricas posibilidades de las nuevas tecnologías para dar un mejor servicio social y producir mucho más. Aplicar la tecnología y popularizar los conocimientos, para que por ejemplo en las áreas rurales los agricultores y campesinos mexicanos produzcan más y eleven su nivel de vida. En este aspecto hay que resaltar la riqueza informativa que nos ofrece Internet, la red de redes, para que todas las instituciones educativas, culturales, políticas y de cualquier índole tengan sus páginas incluidas y sostengan a diálogos electrónicos ante un pleno mundial.
Y no olvidar que el antídoto de la globalidad es la proximidad, la localidad, es decir lo particular sobre lo general y la diferenciación. A mayor infraestructura y capacidad de los sistemas regionales, se logran buenos equilibrios disminución hegemónica e inmunización contra la uniformidad planetaria.
Los Medios de Estado tienen que vincularse pues a un Proyecto de Nación y este sustentarse en el conocimiento y aceptación colectivas. Necesitamos aquí Medios Públicos, libres, independientes, eficaces, vinculados a su audiencia y activistas de la diversidad y la pluralidad y en ese sentido Medios en busca del tiempo perdido.
Por otra parte lo que se refiere a la experiencia y situación actual de los medios públicos en el mundo, es variable según la nación y región de la que se trate. No ha habido ni hay un modelo único de medios públicos, pues ello está ligado a las condiciones políticas, económicas y culturales de cada país pero destacan las experiencias europeas. Y no obstante, existen otras experiencias significativas aunque poco conocidas incluso aquí en México, cuya evolución es preciso seguir. En otras latitudes, por ejemplo, la radio pública norteamericana – sobre todo, la PBS y la CPB – y en el Japón, la importante experiencia de la Nippon Huso (NHK), corporación pública nacional con una amplia red de medios, y la cual ha mantenido un papel de vanguardia tecnológica.
También mucho se dice que, frente al proceso de globalización de la comunicación, dominado por consorcios de corte planetario, los medios públicos están sufriendo un retroceso a nivel mundial, pero nuevamente aquí habría que señalar que no es posible hacer afirmaciones contundentes y definitivas en este sentido, ya que en cada nación, la situación es diferente. En Europa, por ejemplo, la privatización de las redes, si bien está avanzando, se encuentra con el peso de la tradición del servicio público en la audiencia, que si bien se siente atraída por los contenidos más comerciales no se apartan de la noción de calidad que han ofrecido los medios de servicio público y un gran ejemplo lo vimos hoy en la BBC (lo digo en español BBC).
Sabemos que en Italia la privatización ha sido más rápida y ha desplazado un tanto a los medios públicos, aún cuando compiten con las cadenas privadas, que incluso se ven presionadas a transmitir contenidos de mayor nivel. En Alemania, la TV pública mantiene su presencia hasta ahora, en tanto que en Francia y España, los medios públicos están perdiendo terreno.
Por lo que se refiere a la radio pública, de otras latitudes, se ha acrecentado su presencia en la sociedad, donde, con un modelo consolidado, cuenta con cientos de emisoras que son sintonizadas por millones de escuchas. Con una amplia diversidad programática, estas radios también han respondido al reto tecnológico incorporando tecnología de punta.
Puede decirse que algo que sí ocurre a nivel general es la etapa de redefinición que están viviendo los medios públicos para la construcción de nuevos modelos, y a partir de este hecho, en Europa, por ejemplo algunos sistemas radio - televisivos públicos están pasando claramente a formatos mixtos, lo cual conlleva, entre otros perfiles como:
- A pesar de los objetivos característicos de los primeros tiempos del servicio público – como son la función pedagógica – educativa, o de integración de la identidad cultural y nacional -, a contenidos más populares y ligeros pero imaginativos; incluso incorporando ciertos elementos de los medios comerciales, pero sin sus excesos y riesgos. No obstante, esta postura está generando ciertas críticas sobre "la pérdida" de la esencia del servicio público.
- Muchos sistemas de medios públicos se están lazando al escenario internacional, asociándose entre sí. Parece claro que la distribución de producciones en mercados mundiales puede ser para los medios públicos una fuente de financiamiento importante y válida. Este hecho refleja que los medios públicos están a la búsqueda de nuevas formas de financiamiento.
- Asimismo, actualmente se aprecia que la puesta en práctica del servicio público "de éxito" redunda en la elevación del nivel de la competencia, que se ve obligada a producir contenidos más dignos, en lugar de la homogeneización de la programación a partir de niveles más bajos.
- Y finalmente, a la circunstancia de que dar voz a los distintos sectores sociales y ser portavoz de la pluralidad es una constante y no la excepción.
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En otra dimensión y me parece muy importante aquí señalarlo, nos referimos a los medios privados, que sin dejar de serlo, podrían también aumentar su contenido en el contexto del servicio público.
Así, al privilegiarse un mayor contenido social en los medios concesionados, y abrir nuevos espacios a la sociedad se dará una benigna sinergia social, sin detrimento de los propósitos que orientan particularmente a unos y otros medios, los públicos y los privados. |
Pero para ir más allá se requieren reformas, no tan simples ni tan fáciles de concebir e instrumentar.
Nos referimos fundamentalmente a una Reforma del Estado que en este caso incluya a los medios gubernamentales para que se transformen en sistemas de radio y televisión de Estado, no de Gobierno.
La globalización nos exige igualmente actualizar nuestra legislación en materia de medios de comunicación, pues las leyes actuales, con décadas de anacronía y rezagos es verdaderamente ya obsoleta. De igual modo urge legislar para dar facilidades a las organizaciones sociales, centros de estudio, partidos y sindicatos que podrían tener medios de comunicación propios y acceder a los tiempos oficiales hasta ahora vedados.
También debe favorecerse la descentralización y la regionalización de los medios promoviendo la radio comunitaria y reavivando, por ejemplo, las radiodifusoras en lenguas indígenas en todo el país, pero bajo un modelo autogestivo, casi al término de este título. Pero igualmente hay que decirlo apoyando y fortaleciendo en el ámbito internacional a la Industria de la Radio y la Televisión mexicana en su conjunto. No legislar significa omisión y dejar de establecer normas para dejar el asunto de los medios sometido a las otras leyes, las del mercado y las del "capitalismo salvaje".
En la medida que estos medios no se orienten al servicio de la sociedad, a sus aspiraciones, como lo es por ejemplo el cambio hacia un sistema plenamente democrático, no avanzaremos tampoco, económica ni socialmente. Sin cambios positivos en los medios la democracia tampoco se dará, será imperfecta, no culminará y procesos reconocidos como de transición, muy propios de nuestro tiempo correrán el riesgo de quedar girando en su propio eje, hasta disolverse y provocar inestabilidad. (…).
Es preciso concebir y construir más sistemas informativos y redes latinoamericanas de comunicación, que incluyan preponderantemente a la población de origen latino en Norteamérica, y en general al mundo de habla hispana, sin dejar de estar presentes y ser competitivos en los principales canales y espacios planetarios. Igualmente revisar juntos convenios y tratados en el más amplio ámbito de las comunicaciones que aporten a nuestros países otras ventajas y beneficios mayores.
Pero no a las aduanas y a los retenes, pero además un no rotundo a perder el perfil propio; existencia si, de límites o Fronteras, como un buen pretexto para intercambiar sin dejar de ser nosotros, obligados siempre a tener presente el pasado para asegurar futuro de Nación.
En fin, que si la globalización reduce la distancia y el tiempo, entonces que nos acerque a la democracia más rápida, al intercambio con equidad, a una vasta y veraz información, a un mayor acceso a la educación y a la cultura, y en fin a una globalidad con llenura de libertades, cooperación y prosperidad común.
Nota de los editores: Por la extensión del documento original y para no dejarlo excesivamente focalizado a la situación de México, hemos debido hacer algunas omisiones en los espacios que hemos marcados así: (…). Por otra parte, debe tenerse presente que este documento fue escrito en el año 2000 motivo por el cual, es posible, que algunas situaciones que platea el autor en su país hayan sido ya resueltas. Sin embargo, en nuestra opinión, su análisis a nivel supranacional sigue siendo actual.
Fuente:
Razón y Palabra. Edición Nº 17/2000
Revista electrónica en América Latina especializada en tópicos de comunicación: http://www.razonypalabra.org.mx/
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¿QUIÉNES SON LOS ENEMIGOS DE INTERNET? |
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(Ref. IV - IIA - 11.05 - 04)
Reporteros sin Fronteras.
Declaración 2005

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Desde Chile a Argelia, un periódico censurado puede publicar sus artículos en servidores americanos, escandinavos o franceses en unos minutos. Internet ha roto el marco tradicional de las relaciones de oposición entre los Estados y los que producen la información. Dado que ahora todo el mundo puede ser intermediario entre una información y su difusión al gran público, ¿cuál es hoy la especificidad del periodista? ¿Un e-mail enviado en mil ejemplares ha de considerarse como un correo privado o como un medio de comunicación? ¿Qué leyes han de aplicarse a las publicaciones virtuales que son planetarias y transfronterizas por esencia? Abrumados por estas cuestiones complejas, los Estados se ponen a la defensiva. Todos quieren tener Internet, pero sueñan con una red bajo control.
Hoy en día, a una persona le basta con disponer de un ordenador y de una conexión a Internet, para poder dar a conocer al mundo entero sus opiniones desde su salón o desde un cibercafé. Sólo le hace falta crear un Sitio, participar en un foro de debate, difundir correos electrónicos. Si se da el caso, esa persona puede denunciar, sin ser controlada, los atentados contra la libertad de prensa o la represión que existen en su país, por muy autoritario y cerrado que sea.
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Un exiliado político libio, vietnamita o gabonés puede ahora publicar informaciones, esquivando todos los sistemas de vigilancia tradicionales, para aquellos compatriotas suyos que se quedaron en su país. Frente a este dilema, se despliega un arsenal de medidas represivas. Los regímenes más autoritarios legislan, vigilan, censuran con una energía redoblada por la sensación de que se ha iniciado una carrera contra la ciberdisidencia. Corea del Norte ha zanjado: ni servidor, ni posibilidad de conexión.
El país de Kim Jong-Il es el único país del mundo donde no existe Internet, aunque eso no impide que Pyongyang disponga de varios sitios de propaganda alojados en Japón. Arabia Saudí, rica y poco poblada, ha preferido construir, en Djeddah, un gigantesco sistema de filtración de direcciones y contenidos. En el lado opuesto a este “Intranet nacional”, China, que al parecer ya tiene 20 millones de internautas, está formando brigadas de policías para “la guerra contra los artículos antigubernamentales y anticomunistas publicados en la red” y también se está dotando de un dispositivo legislativo sumamente represivo : allí la cibercriminalidad puede ser castigada con la pena de muerte.
En las democracias occidentales, el temor a un Internet incontrolable, administrado en parte por las entidades supranacionales, se traduce en repetidos intentos de instauración de un marco legislativo. Francia, que se encuentra bajo la influencia de los “soberanistas” - adversarios resueltos a no abandonar ninguna prerrogativa estatal -, ha sido pionera en este ámbito, ya que ha querido reglamentar el uso de la red cuando apenas estaba en su etapa embrionaria. Desde entonces, se han sucedido varios proyectos de ley que han chocado con el principio constitucional que garantiza la libertad de expresión.
En Alemania, algunos magistrados han manifestado una voluntad análoga de control y de censura de la red, en especial para prohibir el acceso a ciertos sitios neonazis alojados en Estados Unidos, pero han tenido que capitular en dos ocasiones. En Estados Unidos, donde la circulación de información por Internet se encuentra muy protegida por la primera enmienda de la Constitución, la derecha conservadora esgrime la amenaza de la “contaminación pornográfica” para hacer votar leyes restrictivas. En estos tres países, las restricciones legales relativas a la difusión de informaciones por Internet tienen, aún hoy, carácter excepcional. Pero ante la falta de normas jurídicas claras, existe un auténtico peligro de que las iniciativas individuales de magistrados partidarios de un control, instauren una jurisprudencia liberticida.
¿Es necesario restringir la libertad de expresión en Internet?
“Reporteros sin Fronteras” y “Transfert.net” piensan que no. Si todas las burocracias y todos los grupos de presión del planeta consiguieran imponer sus propios valores y sus propios tabúes al conjunto de la red, Internet dejaría de existir como lugar de libre expresión.
Aprobar las decisiones de los jueces franceses o alemanes, implica dar la razón implícitamente a las autoridades chinas o tunecinas: ninguna autoridad local debe otorgarse el derecho a definir las fronteras de lo que es política o moralmente aceptable.
¿Cuál de estos países, Francia, Estados Unidos o Birmania, dará el significado de la palabra “difamar”? ¿Hay que dejar que Arabia Saudí imponga su definición de la pornografía? Ahora que Francia ha reconocido el genocidio armenio, ¿habrá que perseguir los sitios turcos que niegan su existencia? Todo lo que es condenable moralmente no debiera serlo penalmente.
Los abandonos de soberanía son buenos: dicha renuncia ha de aplicarse a la libertad de expresión. Para combatir a los propagandistas de ideas u opiniones racistas o xenófobas, “Reporteros sin Fronteras” y “Transfert.net” consideran que no sirve de nada erigir un arsenal legislativo cada vez más draconiano. La libertad de expresión es evidentemente peligrosa, pero los obstáculos a dicha libertad son más peligrosos aún.
”Reporteros sin Fronteras” piensa que Internet constituye un instrumento ideal para sortear la censura que la organización combate desde hace quince años, en el mundo entero. Cuando “se suelta” un texto en la Red, luego es casi imposible poder capturarlo gracias a la solidaridad en la red y al militantismo libertario de ciertos internautas, por lo que el texto será recuperado, protegido, y potenciado a través de sitios espejos repartidos en todos los continentes. Un mensaje lanzado a un foro de debate da la vuelta al mundo en menos de cuarenta y ocho horas, y es automáticamente reproducido en cien mil ejemplares.
Si los autores tienen las aptitudes técnicas requeridas, pueden además mantener su anonimato. Reproduciendo sistemáticamente los artículos censurados, alojando periódicos prohibidos, el sitio de “Reporteros sin Fronteras” participa en el combate para la libertad de expresión. Desde el momento en que Francia se siente honrada por alojar sitios extranjeros prohibidos en su país de origen, tiene que aceptar de buen grado que los países extranjeros le hagan lo mismo cuando ella se lo merece.
Hoy por hoy, ningún Estado consigue realmente controlar Internet. Pero la carrera tecnológica desenfrenada a la que se entregan los “enemigos de Internet” y los que luchan por la libertad de la red es constante. La salida de esta guerrilla tecnológica aún está por verse.
Fuente:
http://www.rsf.org/rsf/esp/
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LOS BLOGS ¿EL NACIMIENTO DEL “PERIODISMO CIUDADANO”? |
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(Ref. IV - IIA - 11.05 - 05)
María Elena Gronemeyer Forni
Directora de la Escuela de Periodismo UC Chile
Agosto 16, 2005.
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En la 88ª Convención de la Asociación para la Educación en Periodismo y la Comunicación masiva (A.E.J.M.C.) realizada entre el 9 y el 13 de agosto del 2005 en San Antonio, Texas, Estados Unidos, se discutió el fenómeno de los blogs lo que no deja indiferentes a la academia ni a los medios de comunicación. A continuación transcribimos lo que la directora de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Chile , dio cuenta a su regreso acerca de lo tratado en esa Convención los Blogs. |
La incertidumbre pareció adquirir un carácter protagónico en varios momentos de la reciente Convención de la AEJMC 2005, en San Antonio, Texas. Ello se hizo especialmente notorio en las múltiples intervenciones que abordaron el tema de los blogs y los bloggers, cuando muchas preguntas desde las audiencias en una diversidad de sesiones obtuvieron por respuesta un intelectualmente honesto “no sé”.
Aunque se trata de un producto y una realidad de apenas unos años de existencia, ya está generando muchas discusiones, hipótesis sobre sus probables proyecciones e incipientes investigaciones sobre sus posibles efectos, positivos y negativos, sobre todo en relación con la actividad periodística.
A pesar de las numerosas preguntas todavía abiertas, académicos y profesionales no dudaron, eso sí, en calificar ya como un fenómeno la creciente cantidad de visitas que reciben los blogs y la vertiginosa multiplicación de estos espacios de expresión personal en Internet —mezcla de página Web, lugar de chat e email— cuya gracia radica en su permanente actualización, en la posibilidad de interactuar y de expresarse e informar sin riesgo de ser editados.
Además, se prevé este fenómeno como imposible de erradicar. Incluso, desde el ámbito del periodismo, ya se le ha comenzado a dar un nombre cuando los contenidos tienen que ver con información o debates de actualidad identificándolo como citizen journalism o participatory journalism, o sea, periodismo hecho por los ciudadanos. Se lo pretende distinguir así de la corriente de los años 80 y 90 que proponía el periodismo cívico o público, aún realizado por periodistas pero con consulta y contacto estrecho con su público objetivo. Este “periodismo ciudadano” o “periodismo participativo” derechamente prescinde del periodismo de los periodistas o en el mejor de los casos está dispuesto a coexistir con él.
Ante tal implacable realidad, los medios tradicionales han reaccionado de diversas maneras, desde descalificar los blogs hasta ofrecer espacio gratuito a los bloggers para instalar sus blogs personales dentro de la versión online del medio. Hay medios que permiten o incluso promueven que sus periodistas tengan allí sus propios blogs e interactúen con las audiencias, paralelo a su actividad como reporteros.
Los cuestionamientos desde la academia y el mundo profesional a estas iniciativas no se han hecho esperar. Por ejemplo, se preguntan educadores e informadores si tras la integración de los blogs personales en las versiones online de los medios no habrá una intención de generar contenidos sin costo económico y sin responsabilidad para ese sitio informativo.
Se cuestiona también si por el solo hecho de aparecer un blog bajo el logo de un medio no se le traspasa automáticamente a ese espacio personal la credibilidad de que pueda gozar la empresa informativa aún cuando ella no se hace cargo de esos contenidos. O bien, ¿qué ocurre si un periodista en su blog se manifiesta contrario a la línea editorial del medio del cual también es reportero y que le está ofreciendo ese sitio? Y la pregunta básica, ¿en qué se estaría diferenciando el periodismo hecho por los ciudadanos de aquel realizado por los periodistas y cuál es el posible efecto social de cada uno de ellos? Si el periodismo tiene una responsabilidad social, ¿ella se le podría exigir también a este “periodismo ciudadano”? Desde una postura positiva, ¿qué es lo que los blogs efectivamente están aportando o podrían aportar al periodismo tradicional?
Junto con tratar de buscar respuestas a estas y muchas otras preguntas, también se procura explicar el origen de este “periodismo ciudadano”, que contiene un fuerte cuestionamiento de la labor periodística y la exposición pública de sus errores. Representantes de una aproximación crítica lo atribuyen a la persistente pérdida de confianza del público en el trabajo de los periodistas y a la cultura de las salas de prensa, que con arrogancia se niega a la autocrítica, desprecia la interacción con sus audiencias y se cierra a la fiscalización del trabajo periodístico desde la opinión pública.
Transparentar los procesos y los estándares profesionales, además de hacerse socialmente responsables del trabajo periodístico se mencionan como conceptos clave en las propuestas para diferenciarse de los blogs y recobrar la confianza de las audiencias. Conceptos estos que también conllevan una serie de preguntas nuevas en tiempos de profundo escepticismo hacia premisas tan fundantes para el periodismo como la existencia de una realidad o la legitimidad en la búsqueda de la verdad. Y en tiempos en que la interacción se está constituyendo en una necesidad insoslayable.
Fuente:
Facultad de Comunicaciones
Pontificia Universidad Católica de Chile
http://www.uc.cl/fcom/p4_fcom/site/edic/base/port/portada.html
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MANIFIESTO CONTRA LA TELEBASURA |
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(Ref. IV - IIA - 11.05 - 06)
Plataforma por una televisión de calidad.
España.
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1. El termino "telebasura" viene dando nombre, desde la pasada década, a una forma de hacer televisión caracterizada por explotar el morbo, el sensacionalismo y el escándalo como palancas de atracción de la audiencia. La telebasura se define por los asuntos que aborda, por los personajes que exhibe y coloca en primer plano, y, sobre todo, por el enfoque distorsionado al que recurre para tratar dichos asuntos y personajes.
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2. Los promotores de la telebasura, en su búsqueda de un "mínimo común denominador" capaz de
concitar grandes masas de espectadores ante la pantalla, utilizan cualquier tema de interés humano, cualquier acontecimiento político o social como mera excusa para desplegar lo que consideran elementos básicos de atracción de la audiencia: sexo, violencia, sensiblería, humor grueso, superstición, en muchos casos de forma sucesiva y recurrente dentro del mismo programa. Bajo una apariencia hipócrita de preocupación y denuncia, los programas de telebasura se regodean con el sufrimiento; con la muestra más sórdida de la condición humana; con la exhibición gratuita de sentimientos y comportamientos íntimos. Desencadenan una dinámica en la que el circense "mas difícil todavía" anuncia una espiral sin fin para sorprender al espectador.
3. La telebasura, cuenta, también, con una serie de ingredientes básicos que la convierten en un factor de aculturización y desinformación, así como en un obstáculo para el desarrollo de una opinión publica libre y fundamentada:
- El reduccionismo, con explicaciones simplistas de los asuntos mas complejos, fácilmente comprensibles, pero parciales o interesadas. Una variante de este reduccionismo es el gusto por las teorías conspiratorias de no se sabe qué poderes ocultos, que en muchos casos sirven de coartada a determinados personajes y grupos de presión en su labor de intoxicación.
- La demagogia, que suele presentar todas las opiniones como equivalentes por si mismas, independientemente de los conocimientos sobre los que se sustentan o de sus fundamentos éticos. A ello contribuye la realización de supuestos debates y encuestas, que no son sino simulacros de los verdaderos debates y encuestas, y que lejos de arrojar luz sobre los problemas contribuyen a consolidar la idea del "todo vale".
También la demagogia cuenta con una variante: el despliegue de mensajes esotéricos, milagreros y paranormales, presentados de forma acrítica y en el mismo plano de realidad que los argumentos científicos.
- El desprecio por derechos fundamentales como el honor, la intimidad, el respeto, la veracidad o la presunción de inocencia, cuya conculcación no puede defenderse en ningún caso apelando a la libertad de expresión.
- Este desprecio desemboca en la realización de "juicios paralelos"; en el abuso del amarillismo y el escándalo: en la presentación de testimonios supuestamente verdaderos pero que en realidad provienen de "invitados profesionales". Y, por supuesto, en el apoteosis de una televisión de la trivialidad, basada en el protagonismo de los personajes del mundo “rosa y gualda”, cuyas nimiedades y conflictos sentimentales, tratados desde el más descarado amarillismo, son otro de los ingredientes de esta infecta salsa. El problema es todavía más sangrante cuando este tipo de contenidos se difunden a través de las televisiones públicas, cuya obligación moral y legal es suministrar productos, ética y culturalmente, solventes.
4. La telebasura no ha inventado nada: el halago fácil al espectador, el gusto por el sensacionalismo, vienen de muy antiguo. Pero en la actualidad, la enorme influencia social de los medios de comunicación de masas agranda de forma exponencial los efectos negativos de este tipo de mensajes.
- La telebasura se encuentra hoy en un momento ascendente de su ciclo vital. Es como un cáncer, cuya metástasis tiende a invadirlo todo, o quizás como un virus informático que, contamina lo que toca y acaba por impedir el mantenimiento o la aparición en las parrillas de otros modelos de información mas respetuosos con la verdad y con el interés social.
5. Ha llegado el momento de que todos los agentes implicados en la actividad televisiva tomen conciencia de su responsabilidad ante la telebasura, que por supuesto varia en importancia según la capacidad de cada uno de condicionar las reglas del mercado.
- Responsabilidad, por tanto de los Poderes Públicos, de las cadenas y de los anunciantes.
- Responsabilidad de los programadores y de los profesionales, y
- Responsabilidad, también, del ciudadano, que aun sin dejarse engañar por la falacia del "espectador soberano" que por su mero dominio del mando tiene la capacidad de modelar la oferta, debe saber que su decisión de ver un programa no esta exenta de consecuencias, ni para su propia dignidad ni para el propio mercado televisivo.
6. En la televisión nos enfrentamos con un fenómeno social complejo articulado en grandes compañías de cuya objetividad es lícito discrepar. Detrás de los medios de comunicación existen intereses, poderes y modelos sociales e ideológicos. por tanto, cuestionar su objetividad y preguntarse el porque de determinadas insistencias en un tema mientras se ignoran otros, es una forma de empezar a comprender críticamente los mensajes televisivos.
7. Por todo lo anterior, los abajo firmantes queremos manifestar nuestro rechazo y preocupación ante la telebasura y exigimos, como garantía de control social en una sociedad democrática, tanto la elaboración de un código ético de regulación de los contenidos televisivos como la constitución de un Consejo Superior de los Medios Audiovisuales, en los términos en los que fue aprobado por la mayoría de los grupos parlamentarios en la anterior legislatura.
Asociación de Usuarios de la Comunicación, Unión General de Trabajadores, Comisiones Obreras, Confederación Española de Madres y Padres de Alumnos, Unión de Consumidores de España, Confederación de Asociaciones de Vecinos de España.
Fuente:
http://www.arrakis.es/~pedra/tvbasura.htm
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TV Y CONSUMISMO, UN MAL DE GRAVES CONSECUENCIAS |
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(Ref. IV - IIA - 11.05 -07)
Diario La Voz Phoenix Arizona. Julio 27, 2005
http://www.azcentral.com/lavoz/portada/
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El apetito consumidor que existe en el mundo no sólo ha perjudicado por igual la vida de ricos y pobres, sino que mantiene un ritmo insostenible, según el "Informe sobre el estado del mundo en 2004" publicado por el Instituto Worldwatch (Una mirada sobre el mundo). La necesidad de gastar sin motivo aparente, de una manera compulsiva, se está convirtiendo en una obsesión de los mayores que se empieza a contagiar a los más pequeños. Los periodos de rebajas o descuentos en grandes almacenes y tiendas suelen ser los peores.
Las Organizaciones de Consumidores y Usuarios recomiendan que se ejercite un “consumo racional y lógico” e incluso indican que se elabore una lista de los productos que realmente se necesitan antes de lanzarse a la calle con el dinero en el bolsillo.
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Síndrome de la moda
El llamado "Síndrome de la moda" es el fenómeno más reciente y sobre él se están estudiando gran número de casos en todo el mundo. Los expertos han definido el "Síndrome de la moda" como un comportamiento patológico que se caracteriza por la dependencia creciente del deseo de adquirir ropa y complementos del vestir que no son necesarios, hasta el punto de que los afectados regalan poco tiempo después prendas cuya compra representó un serio quebranto para su economía.
La mayor parte de los casos estudiados demuestran que la persona adquiere ropa o complementos no solo innecesarios, sino inapropiados para el estilo o la personalidad del comprador, incluso tallas mayores o menores de las que se necesitan. Estas adquisiciones desproporcionadas acarrean sentimientos de culpa, descenso de la autoestima y numerosos problemas con la familia.
Las personas más propensas a padecer este síndrome son mujeres entre los 18 y los 35 años con un nivel económico medio-alto y estudios preferentemente medios e incluso universitarios. El culto a la belleza motiva todo tipo de gastos de tiempo, dinero y energía, y no hay mejor forma de demostración del propio estatus que la utilización ostentosa del atuendo.
En cualquier caso, no debe confundirse el consumismo moderado, el de permitirse un capricho que levanta el ánimo en un día desmoralizador con la compra a discreción, que es lo que define el síndrome de la moda.
Los niños, afectados
El problema se complica cuando se trata de niños o adolescentes. Nadie les ha educado ante el consumo y son las principales víctimas y las más indefensas ante el consumismo masivo que bombardea constantemente la publicidad de una u otra forma. Para empezar, para los niños el dinero no está ligado a esfuerzo personal alguno. Es como el Gran Maná que baja del cielo, se pone en sus manos y les sirve para adquirir algún que otro capricho.
Los padres pasan poco tiempo en casa y lo solucionan poniendo a la disposición de sus hijos su tarjeta de crédito. La Asociación Mexicana de Estudios del Consumidor (Amedec) señala en uno de sus informes que muchos padres usan a la televisión como "niñera electrónica", que actúa, aparentemente, como un "narcótico" para los niños.
La Amedec afirma que "la TV rinde culto a la agresividad, el militarismo, la fuerza física, el liderazgo sin trabajo de equipo, sin solidaridad ni respeto". Bajo la influencia de la televisión, advierte la organización, los niños "se hacen irritables, caprichosos, cansados, permanentemente insatisfechos, por lo que buscan el consumo compulsivo de refrescos, bebidas, frituras, pastelillos o golosinas”.
María José Díaz-Aguado, catedrática de Psicología de la Educación de la Universidad Complutense (Madrid-España) afirma que los más pequeños “observan el consumo como una manera fácil de conseguir la felicidad. Muchas veces asocian las compras con una muestra de afecto: “Mientras más me compran, más me quieren”.
El efecto más inmediato del consumismo repercute de una manera directa en la economía doméstica, pero no es el único perjuicio por el que atraviesa la sociedad, que cae hacia el abismo del gasto industrial y energético.
Según el informe del Instituto Worldwatch, el consumismo, que se ha extendido por el mundo debido a la creación de mayor riqueza y la globalización, acarrea graves consecuencias por aquellos que gozan de mayor poder adquisitivo (incremento de la desigualdad de la distribución de la riqueza y de igualdad de oportunidades) y no contribuye a resolver los problemas de los sectores más pobres.
Enfermedades del consumismo
El Instituto incluye a la obesidad como "enfermedad del consumismo". "El mundo consume productos y servicios a un ritmo insostenible, con resultados graves para el bienestar de los pueblos y el planeta", y agrega que más de 1,700 millones de personas ingresaron durante gran parte del siglo pasado a la "clase consumista" y adoptaron dietas, sistemas de transporte y estilos de vida hasta ahora limitados a Europa, América del Norte y Japón.
Christopher Flavin, presidente del Worlwatch Institute, afirmó durante la presentación del informe, que "el aumento del consumo ha ayudado a atender necesidades básicas y a crear fuentes de empleo. Pero en este siglo, el apetito consumidor sin precedentes destruye los sistemas naturales de los que todos dependemos y hace aún más difícil que los más desfavorecidos satisfagan sus necesidades básicas", añadió. También precisó que los mayores índices de obesidad y deuda personal, escasez crónica de tiempo y degradación ambiental son síntomas de un consumo excesivo que reduce la calidad de vida para mucha gente.
Gastos cuadriplicados
El informe señala que el gasto para la adquisición de bienes y servicios se cuadruplicó entre 1960 y 2000, un periodo en el que aumentó en más de 20 billones de dólares. Además, sólo un 12 por ciento de la gente que vive en Norteamérica y Europa occidental es responsable del 60 por ciento de ese consumo, mientras que los que viven en el sudeste asiático o en África al sur del Sahara representan sólo un 3.2 por ciento. Según los directores del proyecto, Lisa Mastny y Brian Halweil, en las últimas décadas el consumismo de los más ricos, y ahora de las clases medias, ha ido más allá de la intención de saciar necesidades o incluso ansias.
Para el Worldwatch Institute, el ejemplo clásico de país consumista es Estados Unidos, donde hay más automóviles que personas autorizadas para conducirlos. Pero esto no significa que los estadounidenses sean más dichosos, ya que sólo un tercio de ellos dijo, en la encuesta efectuada para el estudio, que vive "muy feliz". Esa cifra es casi igual a la de 1957, cuando sólo disfrutaban de la mitad de su riqueza actual.
El creciente consumo en el mundo industrializado y en los países en desarrollo es más de lo que nuestro planeta puede soportar, señala el Worldwatch Institute. Los bosques, las tierras agrícolas, las selvas y los territorios vírgenes disminuyen para dar espacio a la gente, las casas, los centros comerciales y las fábricas, señaló.
Según Halweil, el consumo no es intrínsecamente negativo. En estos momentos en el mundo hay casi 3,000 millones de personas que sobreviven con menos de dos dólares diarios. En China, la demanda consumista ha estimulado la economía, creado fuentes de empleo y atraído la inversión externa, concluyó.
"Sería una tontería subestimar el desafío que significa controlar el marasmo del consumismo", señaló Flavin. Sin embargo, advirtió de que ante el coste de no controlar este apetito, es clara la necesidad de encontrar respuestas. "En última instancia, atender necesidades básicas, mejorar la salud humana y apoyar un mundo natural que nos alimente a todos hará necesario que controlemos el consumo y que el consumo no nos controle a nosotros", concluyó Flavin.
Fuente:
http://www.azcentral.com/lavoz/casas/articles/072705empresas-CR.html
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TELEVISIÖN Y VIOLENCIA: SU IMPACTO SOBRE NIÑOS Y ADOLESCENTES |
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(Ref. IV - IIA - 11.05 - 08)
Dr. Solum Donas
Consultor OPS/OMS. Costa Rica.
Salud Integral del Adolescente
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Tres actitudes en los niños y adolescentes que inducen a un actuar preocupante en relación a la violencia pueden señalarse, entre otras, cuando están largo tiempo frente a la TV:
- Imitar la violencia que observan en la televisión,
- Identificarse con ciertos tipos, caracteres, víctimas y/o victimarios
- Tornarse “inmunes” al horror de la violencia; y
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Gradualmente se va aceptando la violencia como manera normal de resolver los problemas. De esta forma, la exposición extensa a programas de televisión que contengan violencia causa mayor agresividad en los niños. En ocasiones, el ver tan sólo un programa violento puede aumentar la agresividad. Los niños que ven espectáculos en los que la violencia es presentada de forma muy realista, repetida, o sin ser castigada, tienen mayor probabilidad de imitar lo que ven. El impacto de la violencia en la televisión puede reflejarse en la conducta del niño inmediatamente o manifestarse más tarde en su desarrollo.
Las jóvenes pueden afectarse aun cuando en la atmósfera familiar no haya tendencia hacia la violencia. Esto no quiere decir que la violencia que se ve en la televisión es la única causa de conducta violenta o agresiva, pero no hay duda de que es un factor significativo. Los padres pueden proteger a los niños del exceso de violencia en la televisión:
- Prestando mayor atención a los programas que ven los niños.
- Estableciendo límites en el tiempo que pasan viendo televisión.
- Evitando que vean aquellos programas conocidos como violentos. Deben cambiar el canal, o apagar el televisor cuando aparecen escenas ofensivas, y explicarle al niño aquello que consideran malo o inadecuado del programa.
- Señalar al niño que aunque el actor no se lastimó, hirió o murió durante el programa, la violencia puede producir dolor o muerte si sucede en la vida real.
- Desaprobando los episodios violentos que suceden frente a los niños, enfatizando el hecho de que esa no es la mejor forma de resolver un problema.
- Para contrarrestar la presión que ejercen los pares, compañeros y amigos, debe comunicarse con otros padres para poner en vigor reglas similares sobre el tiempo y tipo de programa que deben ver los niños.
Los padres deben utilizar estas medidas para prevenir los efectos dañinos que la televisión puede tener en otras áreas como el estereotipo racial o sexual. Aparte del contenido del programa de televisión el tiempo que los niños dedican a esta actividad debe limitarse ya que los saca de actividades más provechosas como lo son el jugar con sus amigos, la interacción familiar, el estudio y la lectura. Si los padres tienen dificultades serias estableciendo controles y límites o preocupación genuina en cuanto a la reacción del niño a la televisión, deben consultar a un Psiquiatra de niños y adolescentes para que les ayude con el problema.
Para lograr el desarrollo positivo de nuestros adolescentes se hace necesario que los padres brinden afecto a sus hijos, que mantengan un diálogo abierto y receptivo, y al mismo tiempo establecer límites conjuntamente con ellos, en las múltiples situaciones que se presentan en diario vivir y convivir.
http://www.binasss.sa.cr/
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| REALITY MUESTRA CÓMO LA CONVIVENCIA SE DESTRUYE |
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(Ref. IV - IIA - 11.05 - 09)
Patricio Gómez B.
Equipo Editor Sitio compartiendo.cl
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Ante la forma y contenido del crudo “modernismo” del programa de TV “Protagonistas de la fama” que al igual que los casos de la gran mayoría de los programas en vivo “copiados” del extranjero que han copado los espacios de mayor teleaudiencia de los horarios nocturnos de los canales abiertos en nuestro país, el Rector de la Universidad Alberto Hurtado, el sacerdote jesuita Fernando Montes, lo ha criticado severamente señalando -entre otros calificativos- que esos programas que logran tan alto "riting" y titulares de primera página en la prensa sensacionalista es solo “mucho de show y poco de realidad”.
Ello está referido a un fenómeno que se está viviendo no sólo en Chile, sino en gran parte del mundo. En especial, los países latinoamericanos recibimos todo lo que ya ha sido “consumido” por el público-pasivo de la TV de los llamados países “desarrollados”.
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Son programas banales, sin contenido, de una fanfarria a veces grosera, envuelta en un ensordedor griterío en que muchas veces se aborda la vida privada de personajes públicos del ambiente de la farándula y del espectáculo. La vida íntima de los “famosos” ha invadido los espacios televisivos en los que antes se entregan programas de entretención de mayor nivel con algo de cultura, como también, debate y planteamientos con contenido.
En uno de los últimos comentarios a la prensa, el sacerdote Montes ha dirigido su mirada crítica hacia el éxito de "riting" del Canal de Televisión de la Universidad Católica de Chile: “La granja Vip”. Otra copia de lo ya hecho en Europa y en otros países del mundo al que ahora, le ha seguido “Las Granjeras” y vendrán muchos otros, cada vez más audaces y carentes de contenido para satisfacer una teleaudiencia anónima que ha entrado en el mundo “simple” del consumismo material e inmaterial en el cual nunca quedarán satisfechos. Siempre querrán más y más …
Fernando Montes ha expresado al respecto: “Cada vez encuentro más denigrantes los "reality" que presenta nuestra televisión”. (…) “Unos pobres muchachos a los que se quiere hacer creer que son Vip, es decir, personas muy importantes, son encerrados para que el público goce mirando sus pequeñeces”. Son jóvenes que “están en grupo, pero inmensamente solos” y que sus “diálogos son de una pobreza increíble”.
(…) “Más que la televisión, me da pena el nivel de nuestra cultura. Comprobar que una enorme proporción de un pueblo inteligente pase horas mirando la nada misma. Da pena un pueblo voyerista, que quiere meter la nariz en la vida ajena”. Finalmente agregó: “como cristiano, me duele que se fomente este tipo de competencia de unos contra otros. El cristianismo nos enseña a construir en comunidad. El “reality” sólo muestra cómo la convivencia humana se banaliza y se destruye”.
Los Editores del sitio compartiendo.cl deseamos destacar al respecto que ello es producto de la política generalizada de optimizar los recursos en base a la competencia para lograr así excedentes monetarios con que se manejan en la actualidad todos los canales abiertos, incluyendo los del Estado y Universidades.
Lamentablemente, estos últimos han caído también en esa política que no deja espacio para la formación y la cultura. Se ha eliminado el sentido de responsabilidad social que le compete a la comunidad representada por el Estado y en parte por el sector empresarial y académico.
Este exagerado mercantilismo lleva necesariamente a los medios a bajar cada vez más la calidad de sus programas buscando “vender” sus espacios con programas en los que abunda la mediocridad, las descalificaciones, el griterío, el pésimo uso del lenguaje (modismos, groserías, insultos), lo delictual y propio del ambiente criminal (prensa roja), la recreación de crímenes y delitos con un enfoque morboso, los chismorreos de la vida privada, lo sentimental ya no de rosa como antes sino con acción que bordea la pornografía, en fin, tenemos así como invitado fijo todos los días en la hora en que está reunida toda la familia en casa, al señor TV que nos dispara lo negativo, lo violento, lo cruel, lo que fomenta la liviandad de una conciencia irresponsable de un “no-ser” ciudadanos, sino sumisos y hambrientos consumidores de telebasura.
El contenido de los mensajes está normalmente animado por una ideología hedonista, en la cual, la norma principal de conducta es buscar solamente el placer. El hombre se debe mover así casi exclusivamente por aquellas cosas que le resulten simples, agradables, necesarias y/o útiles: esto es, por impulsos casi primarios: comer, vestimenta, lucha por vivir (ley de la selva), ocuparse de la auto-imagen en el medio y lo sexual centrado más en lo genital que en el amor.
Ello se autoalimenta de la persistente promoción de la publicidad que presenta a veces situaciones de mundos “soñados” que alejan o esconden una realidad diferente del diario vivir. De este modo, los medios de comunicación nos bombardean -con sutileza- imágenes idílicas que inducen a un consumismo que es creado artificialmente como si fuese algo vital, que lleva a muchos a tener deseos desmesurados que nunca son satisfechos plenamente y, en muchas ocasiones, a necesidades desproporcionadas y superfluas. Por cierto, todos buscamos lo placentero, pero también hay que dejar espacio a ver, sentir y comprender la realidad de la vida humana, que también tiene tristeza, sufrimiento e injusticias que nos deben hacer reflexionar.
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En algunos programas de alta audiencia se presenta en un mismo nivel: la verdad y la mentira; otra veces, lo que es anormal como si fuera normal. Lo que es éticamente incorrecto como algo aceptado sin reparo por cuanto muchos lo hacen. Asimismo, se muestra que a través de la violencia sin límites morales se logra el triunfo del bien sobre el mal: vale decir, se quiebra la regla de oro la vida humana en comunidad que nos dice “el fin no justifica os medios”.
¿Porqué? Simplemente porque en el ámbito mercantil todo está permitido dentro del juego de la competencia. Salvo lo que la ley prohíbe.
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Todo programa televisivo comunica y por lo tanto da una visión, un mensaje, un antecedente e información que puede ser independiente del propósito original del mismo. Hay diferentes intereses, motivaciones, actitudes y percepciones. De este modo se van conformando juicios y prejuicios, sean o no acorde a una realidad objetiva.
Sin darnos cuenta, se asume como cierto por cuanto “lo publicó tal diario”, “lo presentó la TV” Debemos tener cuidado con este mundo moderno de las comunicaciones que nos abruma con tanta información, muchas veces tergiversada o incompleta, sin disponer nosotros del tiempo y los medios para saber evaluarla y diferenciar lo cierto y objetivo de lo manipulado.
Si usted observa con atención los noticiarios y gran parte de la prensa escrita podrá comprobar la excesiva importancia y espacio que le dedican los medios de comunicación a todo lo delictual y sensacionalista, a las tragedias y desgracias, pero muy poco, en cambio, a hechos positivos, a noticias esperanzadoras.
¿Motivo? Esto último “no vende” …
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