SECCIÓN V

 

LIBROS SUGERIDOS

 

En esta Sección se sugiere la consulta y/o lectura parcial o completa de algunos libros que en su exposición contienen estudios, análisis y/o reflexiones que pueden ser de ayuda para un mejor discernimiento de los temas que nuestro Sitio expone, sin perjuicio, de incluir también, sugerencias de otros libros que, de una u otra forma, sirvan de apoyo al propósito común de rescatar una concepción humanista de la persona y de la sociedad bajo el prisma que el hombre y la mujer son y deben ser el centro del quehacer social.

 

Para este propósito, nuestro Sitio -respetuoso del derecho de autor- se restringe a lo permitido por la tradición del derecho de cita y reseña. Esta Sesión se limita a presentar los libros y su autor, se precisa la Editorial, año de edición, número de páginas e índice, seleccionando finalmente algunos párrafos -a modo informativo- que guarden relación con el propósito antes señalado.

 

Esta Sección es un espacio para compartir nuestra experiencia de haber leído esos libros e invitar a nuestros visitantes a leerlos, colaborando así a su difusión para que los pensamientos y propósitos de sus autores puedan llegar a un mayor número de personas.

 

Los libros sugeridos llevan debajo del Título una referencia numérica y cronológica para facilitar su ubicación y selección.

 

1. ¿Herederos de Maquiavelo? Los Valores Humanos Perdidos.

Patricio Reyes Budelovsky. (Ref. V - L - 04.05 -01) Tema 1

 

2. El Sueño Chileno. Comunidad, Familia y Nación en el Bicentario.

Eugenio Tironi. (Ref. V - L - 04.05 -02) Tema 2

 

3. Economía de Mercado. Interrogantes éticos para una acción solidaria.
Tony Mifsud, S. J. (Ref. V - L - 04.05 -03) Tema 3

 

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1. ¿HEREDEROS DE MAQUIAVELO?
Los Valores Humanos Perdidos
(Ref. V - L - 04.05 -01)

 

Patricio Reyes Budelovsky (*)

Ediciones EDEBE. Santiago.

239 pp. Junio 2003

 

Tomamos conocimiento de la publicación este libro –que no fue fácil ubicar, ya que las principales librerías nacionales no comercializan libros de la Editorial Don Bosco (EDEBE)-, a través de un informativo de Diciembre del 2004 que edita la Consultora de Empresas (internacional) Boyden Chile y que circula entre ejecutivos y profesionales del país. En ese Boletín, al recomendar este libro, se dice:

 

“En una época de globalización, individualismo y materialismo se vuelve imperiosa la necesidad de reflexionar sobre la ética que rige el actuar de los lideres, sobre todo de quienes administran el poder dentro de las instituciones.

 

La vorágine de los acontecimientos y la rapidez con que vivimos, hace cada vez más necesario, revisar los valores y principios sobre los cuales se basan las decisiones que se toman. Se hace urgente atreverse a postular un paradigma humano para los líderes sociales, políticos y empresariales del futuro

 

Así, el autor recorre valores humanos que con el tiempo han perdido prestigio dentro de nuestra sociedad tales como la humildad, el respeto, la lealtad, la honestidad, la responsabilidad, la comunicación y el espíritu de servicio en un mundo real permisivo y relativista.

 

Con relatos ágiles y entretenidos, el autor nos cuenta su experiencia profesional y vital para mostrarnos cómo en distintas ocasiones poder ser tentados y morir en el intento de ser personas íntegras y humanas”.

 

El Libro está desarrollado en 10 capítulos: 1. Los valores humanos del liderazgo; 2. El valor de comprometer principios y valores; 3. El valor del auto liderazgo; 4. El valor de la persona; 5. El valor de la comunicación; 6. El valor de las relaciones humanas; 7. El valor del reconocimiento; 8. El valor de motivar; 9. El valor del espíritu de equipo; y, 10. La pérdida de los valores humanos. En su exposición, el autor, nos abre un camino esperanzador si sabemos asumir nuestros roles de liderazgo impregnados en volver a los valores de lo que fue la base de nuestra cultura occidental cristiana, hoy seriamente amenazada.

 

Algunos párrafos extraídos del Libro que pueden servir como apoyo al Tema 01 del trabajo y desempleo:

 

  • “Estamos viviendo el siglo de la eficacia y de la eficiencia –resultados rápidos, resultados ya, tal proyecto: ¿para cuándo? ... para ayer- y en esta desenfrenada carrera, altamente competitiva, todo el mundo necesita triunfar y muchos lo consiguen; pero, lamentablemente, a costa de todo tipo de actos, frecuentemente sin evaluar las consecuencias éticas de los mismos. No siempre existe una mala intención en dichos actos; también hay descuido, negligencia, porque la dinámica del desarrollo impulsado por el propio ser humano es tal, que no hay tiempo que perder”.

 

  • “El mundo ha cambiado tanto y seguirá cambiando apresuradamente a raíz del avance tecnológico, y esto ha traído como consecuencia un importante grado de deshumanización de nuestra sociedad. Estamos desde hace muchos años, viviendo un progresivo “enfriamiento”, a veces casi inadvertido, de las relaciones interpersonales, impuesto por la tecnología, pese a que los múltiples medios de comunicación con que esta misma tecnología facilita nuestros contactos en el espacio y en el tiempo. Es cierto que la modernización exige dinamismo y que la vida se vive a otro ritmo, pero debemos ser cautelosos con respecto a lo que puede suceder si continuamos esta carrera interminable hacia el avance desmedido, es decir, sin considerar la importancia del ser humano. Sus sentimientos, emociones y, principalmente, sus valores”.

 

  • “Me ocurrió hace diez años, cuando repentinamente fui despedido por mi jefe en un día de Jueves Santo y me otorgó tres días para sacar todo lo mío de la empresa (Los días de Semana Santa). Fue un momento imborrable, una situación como para sentir el peor de los menoscabos, casi como el de cometer el más grave delito, sin que, por cierto, eso hubiese ocurrido. Hasta ese momento, yo siempre había trabajado en importantes empresas, ocupando altas posiciones que me brindaban ese grado de seguridad y sentido de pertenencia que todo ser humano espera de su trabajo”.

 

  • “A muchas personas, el trabajo no les está dando actualmente el resultado esperado. Los trabajadores de cualquier nivel, en todo tipo de organizaciones, ya no tienen tan claro a quien pertenecen o, al menos, por cuánto tiempo van a pertenecer. Personas que muchos años suponían que sus empresas cuidarían de ellas, no están preparadas para enfrentar bruscos cambios organizacionales y, repentinamente, se ven presas de la fatal incertidumbre”.

 

  • “Se ha perdido la conciencia de los reales efectos del engaño o del acto doloso. La mentira, incluso en los más altos niveles profesionales y empresarios, y se ha perdido la dimensión del alcance que puede llegar a tener en una sociedad la falta de consideración por la persona y sus derechos como tal”.

 

 

­ (*) Abogado y magíster en Relaciones Laborales de la Universidad de Chile. Profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile, de la Universidad G. Mistral y Universidad Mayor. Asesor de empresas en desarrollo organizacional y liderazgo, entre otras especialidades.

 

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2. EL SUEÑO CHILENO
Comunidad, Familia y Nación en el Bicentario
(Ref. IV - L - 04.05 -02)

 

Eugenio Tironi (*)

Ediciones Taurus. Santiago.

333 pp. Enero 2005

 

 

 

Chile no es un caso aislado de los profundos cambios que ha sufrido la vida de sus ciudadanos -en los últimos treintas años- con la llegada de la “modernidad” y globalización que ha afectado a todos los ámbitos del país: económico, social, político, cultural, religioso y en sus valores.

 

El libro está desarrollado en tres partes. La primera titulada “Modernidad y Comunidad. La segunda titulada “Chile Moderno”. La tercera y última parte, titulada “Progresismo Conservador”.

 

En la Primera parte, aborda la amenaza de la modernización, con su “maldita” inseguridad, frialdad y desprotección a la que ha sumergido a las personas. Enseguida, desarrolla el tema de la creciente demanda por encontrar nuevas formas de comunidad para superar el vacío de “calor humano” que hoy vive nuestra sociedad “moderna”. Frente a ello, destaca como institución viva y esperanzadora a la Familia, como asimismo, señala el debilitamiento que ella está sufriendo, preguntándose ¿Está en crisis? Concluye, la primera parte, con un segundo elemento que considera vital junto a la Familia: la Comunidad como Nación, conformada por personas que buscan protección o refugio en un ambiente de lazos comunes ante un sistema que todo lo deja entregada a la suerte individual, de un luchar sin cesar en competencia permanentemente para tener éxito o sobrevivir.

 

En la Segunda parte, hace un profundo análisis de la década de los años 90. De sus éxitos, sus causas y motivaciones, de sus efectos e inquietudes hacia delante. Aborda el encantamiento del éxito económico de los años 90 y todo lo que ello significó en los avances de bienestar material, educacional, salud, posibilidades de acceder a mejores trabajos, especialmente en la mujer. Pero, empieza a primar el cambio cultural del “nosotros” por “lo mío”. Las relaciones se restringen cada vez más a los círculos íntimos de amigos y familiares. Se advierte el surgimiento de un malestar difuso que tiene que ver con las amenazas que produce un modelo de modernización centrado en el mercado. “ Los noventa, en suma, consolidan una sociedad de mercados desregulados, indiferencia política, individuos competitivos socializados, realizados o compensados por placer de consumir, asalariados socializados en el disciplinamiento y excluidos”.

 

En la Tercera parte, el autor hace una exposición de cómo proyecta el futuro hacia el año 2010, Bicentenario de la Nación, dando orientaciones sobre cómo trabajar para lograr alcanzar el sueño de un país conciliado, desarrollado no sólo en lo material, sino en todos los ámbitos, construido sobre la base del cumplimiento de un rol social de la empresa, la sustentación y vitalización de la Familia, y de asumir responsabilidades ciudadanas en un proceso de participación activa y comprometida. De este modo, se podrá diseñar el país que queremos y -todos juntos- trabajar en esa dirección, rescatando el patriotismo y la identidad nacional hoy olvidado.

 

Es un libro que ayuda a comprender los cambios en nuestro mundo, la pérdida o el debilitamiento de valores que fueron la base de las generaciones que crecieron en ambientes más cálidos, más humanos, en que la amistad, la lealtad, el trabajo laborioso era premiado con la estabilidad de su fuente laboral y de sustentación; en la que no se vivía en la angustia de hoy de no sentirse seguro en su trabajo, desprotegido y excluido en una lucha feroz de una competitividad individual sin límite. Es un libro producto de un profundo estudio sociológico que contiene como ayuda una extensa bibliografía y un índice de contenido muy detallado, que lo hace una excelente obra de estudio y consulta.

 

Teniendo presente que el Libro está orientado a analizar lo acontecido en Chile y en base a ello, dar orientaciones para el futuro, lo planteado por el sociólogo Tironi es también extensivo y generalizado –en muchos aspectos- a lo experimentado por las poblaciones de los diferentes países y regiones de América Latina. Por ello, podrá servir también como elemento de estudio y análisis en la región, que -como sabemos-, está sufriendo los embates de la implacable lucha de la competitividad de la economía globalizada en calidad de naciones menores en desarrollo sin una relación equitativa retribución.

 

Creemos que para el tema del desempleo, tratado en la Edición primera de nuestro Sitio, este libro puede ser de ayuda a aquellos que deseen profundizar el tema. Deseamos, al respecto, destacar algunos párrafos, invitando a leer el libro para cambiar nuestras mentalidades -muchas veces- cómodas, simplistas, de corto alcance y sin asumir nuestras responsabilidades como partes de la sociedad en la que vivimos. El libro -al referirse a los derechos y responsabilidades- señala que “Vivir en comunidad implica que cada individuo se hace responsable de los efectos de sus acciones y omisiones personales”. ¿Es ese, su caso?

 

Algunos párrafos extraídos del Libro que pueden servir como apoyo al Tema 01 del trabajo y desempleo:

 

  • “El mercado no está orientado a búsqueda de certidumbre, ni puede generarla. Por el contrario, el mercado florece en la incertidumbre (competencia, desregulación, flexibilidad, cambio constante), y para nutrirse, la reproduce en forma exponencial. La perdida de la solidaridad y la seguridad comunitarias serían entonces un fenómeno que se acentúa con la expansión irrestricta al mercado. En suma, el mercado produce aquello que el individuo moderno quisiera mitigar: incertidumbre e inseguridad”.

 

  • “Crecientemente el individuo debe actuar en escenarios más inestables. Debe acostumbrarse al conocimiento incompleto y a la falta de certeza de los resultados de sus propias decisiones. El out-sourcing (la externacionalización de servicios), el down-sizing (reducción de la fuente de trabajo) o el off-shoring (desplazamiento de las actividades productivas a las regiones del planeta con menores costos de mano de obra) debilitan los lazos entre asalariado y empleador. A su vez, el incremento de las formas de remuneraciones flexibles (bonos por metas, premios, etc.) a expensas de las fijas, produce una desvinculación entre ingreso real y salario. Esto incrementa la incertidumbre que agobia al individuo, hace que las lealtades personales sean menores y que crezca exponencialmente el sentimiento de inestabilidad. En suma, la utopía del libre-mercado, pero con altas de tasas de desempleo, ocupaciones más inestables productos de la flexibilización del mercado laboral, y el paso de una sociedad basada en el trabajo a una basada en el conocimiento, estaría conduciendo a una inseguridad endémica como resultado de una modernidad llena de riesgos”.

 

  • “Es el sentimiento de temor e inseguridad lo que conduce al individuo a depositar sus expectativas en esas dos instituciones clásicas de la vida comunitaria (La Familia y La Nación). En el caso de la familia, ella se transforma en el último refugio ante una sociedad fría, competitiva, hostil. Esto hace que siga siendo un espacio altamente valorado, pese al avance de los procesos de individualización.

 

  • “Los noventas habían sido años épicos, en los que los chilenos y chilenas se forjaron muchas ilusiones, para descubrir después que muchas de ellas no podían sostenerse en pie. (...). Todo el mundo se plegó a la búsqueda del éxito con base en el esfuerzo individual, aceptando sin tapujos que la competencia y el riesgo eran las condiciones para alcanzarlos”.

 

  • “A fines de la década de los noventa el estancamiento económico puso entredicho las promesas de bienestar, fundamento del modelo de desarrollo sostenido en el mercado. Esto condujo a una población que se había hecho adicta al crecimiento, a deslizarse por el tobogán del desconcierto, la frustración y el pesimismo”.

 

  • “Cada uno se ha hecho cargo de su vulnerabilidad. No se cuenta ya, ni se contará en el futuro inmediato, con el respaldo que proveía la certeza de un crecimiento económico desbocado. Se ha aprendido que, en una sociedad de mercado, la vida está sujeta a ciclos que no se pueden prever, y que al momento de enfrentar estos imponderables el individuo está básicamente solo”.

 

  • “¿Qué queda como refugio ante el desamparo? Son pocos los que cuentan con la protección del Estado, que a partir de los ochenta restringió ese papel casi exclusivamente para ir en ayuda de los más necesitados. Lo que queda es la familia, en la que se depositan tantas demandas y expectativas que esto bien podría conducirla a una crisis sin retorno”.

 

  • “La amistad es otra victima del individualismo reinante. En la actualidad se enfrenta un tipo de amenazas que ya no se resuelven, como antes, a través de la unión con los amigos. Los peligros de hoy golpean a cada una de las victimas por separado, de tal forma que deben ser sufridas a solas. ¿De qué pueden servir los amigos –se pregunta el sociólogo Zigmunt Barman (catedrático emérito de Sociología de las universidades de Leeds y Varsovia) cuando uno pierde el empleo a causa de otro ajuste, cuando advierte que su capacitación duramente ganada se ha vuelto obsoleta y que su vecindario, su familia y sus vínculos laborales se han derrumbado?”

 

  • “Crecer, en una economía de mercado, tiene como motor a la empresa privada. Lo que exige el compromiso entusiasta de los empresarios, y junto con ello, la confianza de los trabajadores. La cooperación de unos y otros, la unidad en torno a una comunidad de propósitos, son fundamentales en la economía del conocimiento y de los servicios. Hay que agregar que el individuo moderno pasa la mayor parte de su tiempo al interior de la empresa donde trabaja, y debiera encontrar en esta institución los vínculos comunitarios que anda buscando con tanto ahínco”.

 

  • “La responsabilidad social supone que la empresa no se limita con cumplir con la ley ni responde a sólo a los intereses de sus accionistas –como se decía en un pasado no muy distante-, sino que debe hacerse cargo de materias que dicen relación con la vida de las diferentes comunidades a las que pertenece: la que forma el interior de ella misma, la que crea con sus proveedores, la que constituye con el entorno que lo rodeas, y así por delante, hasta llegar al país y al planeta”.

 

Finalmente, podemos señalar que es un libro que, junto con hacer un análisis crítico al acontecer, ofrece también orientaciones con un camino a seguir con miras a alcanzar el año 2010 con un país al cual todos anhelamos: hermanado, solidario y en progreso con equidad. Dicho en otras palabras, la manera de reinventar nuestro “país imaginado”, con el patriotismo y la identidad nacional con ocasión del Bicentenario 2010.

 

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(*) Doctorado en sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, Paris. Profesor de la Universidad Pontificia Católica de Chile y Universidad A. Ibáñez. Miembro del Consejo Superior de la Universidad A. Hurtado. Investigador y consultor de empresas. Ha sido autor o coautor de 16 libros. El libro “El Sueño de Chile” lo ha escrito con la colaboración de los sociólogos Tomás Aristía y Francesa Faverio.

 

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3.ECONOMÍA DE MERCADO
Interrogantes éticos para una acción solidaria
(Ref. V - L - 04.05 -03)

 

Tony Mifsud S.J. (*)

Ediciones San Pablo. Santiago.

145 pp. Marzo 1997

 

 

 

En la presentación del Libro, hecha por el Obispo chileno Carlos González C., se lee:

 

He leído y estudiado con gran interés “Economía de Marcado”, y me parece importante profundizar en “los interrogantes éticos para una acción solidaria” que se presentan este trabajo. Generalmente leemos los libros con nuestras visiones personales y esta presentación será basada en lo que valoro más destacado -en mi opinión de obispo de la Iglesia católica.

 

Recomiendo profundizar estas páginas que ayudan a pensar cómo dar una respuesta al delicado tema de vivir en una moral cristiana insertada en este modelo económico, en el cual vive parte importante de la humanidad.

 

América Latina vive en una economía de mercado, donde no se vislumbra con claridad el destino de los más pobres. Para los sectores sociales más vulnerables no se percibe en forma clara una solución justa en un esquema en el cual la moral pareciera no tener un valor real.

 

Algunos afirman que la moral y la economía son realidades separadas e independientes y, por eso, es muy positivo el juicio categórico del autor: “la actividad económica no es moralmente neutra”.

 

Eficiencia y crecimiento son conceptos validos; pero no bastan estas realidades para canonizar un sistema en el cual aparecen grietas importantes e interrogantes difíciles.

 

Este sistema social de mercado imperante agranda la brecha entre pobres y ricos, que parece agudizarse en algunos sectores (Juan Pablo II, 1987, Sollicitude Rei Socialis).

 

En forma iluminadora, escribe su autor: “la gran falla de la economía de mercado es que tiene una eficiencia excluyente, eficiente en cuanto es capaz de crear riqueza, excluyente en cuanto resulta incapaz de distribuirla. El mercado como sistema se caracteriza a la vez por su eficacia y su injusticia”.

 

Conviene destacar el llamado a la creatividad de que hace a los economistas para hacer correcciones necesarias y urgentes. Tony Mifsud nos recuerda a todos la necesidad de “descubrir en los rostros sufrientes de los pobres el rostro de Jesús”.

 

En sus páginas finales, se insiste en la austeridad de vida y en la cultura solidaria como expresiones de fidelidad a Dios. En resumen: un libro valioso que abre caminos para reflexionar y dar respuestas a un tema actual y difícil”.

 

El Libro está desarrollado en cinco partes. En la Primera desarrolla la pregunta ¿Qué es una economía de mercado? Se expone lo que pretende la economía, explica lo que es un modelo económico y finalmente contesta la pregunta de lo que es una economía de mercado.

 

En la segunda parte, se expone y analiza la situación dentro del contexto latinoamericano, para continuar en la tercera parte, con la exposición de cual es la preocupación de la Iglesia, su doctrina social y postura critica a la situación de la región.

 

En la cuarta parte, se presentan conclusiones éticas, refiriéndose a los logros y los fracasos, se hace un juicio ético y se plantean algunos criterios para el discernimiento y orientaciones para la acción. Concluye, en la quinta parte, con un llamado imperativo a alzar con decisión la bandera de la solidaridad.

 

Algunos párrafos del Libro que pueden servir como apoyo al Tema 01 del trabajo y desempleo:

 

  • "En una sociedad donde para algunos abundan los medios (los bienes), nos enfrentamos (hoy) con la crisis de los fines. Se pregunta por el "qué" se puede conseguir y a qué precio, pero raras veces se pregunta "para qué" o "por qué sirve". La preocupación por los paradigmas de sociedad, por el ideal de persona humana, por el sentido más profundo de la vida es considerada fuera de lugar en una lógica pragmática del mercado. Estos interrogantes no tienen precio ni costo; sin embargo, cada individuo y cada sociedad tienen que enfrentarse con ellos para descubrir el sentido de su vida, el rumbo de su camino".

 

  • "Estamos en medio de una verdadera cultura de mercado donde se tiende a vivir las relaciones humanas en términos de intercambio material: el otro existe en cuanto puede ofrecer algo a uno y prima el "te doy para que tú me des". En este ambiente, quien no tiene nada que ofrecer es simplemente marginado, no existe. El otro es valorado en cuanto tiene y posee".

 

  • "Un principio básico de la ética es la dignidad de las personas humanas, por lo cual el criterio rector y fundamental de toda actividad es la promoción de lo humano en su dignidad de persona. En otras palabras, la realización de la persona humana, en cuanto individuo y miembro de una sociedad, constituye el centro y el criterio definitivo mediante el cual se juzga la eticidad o la moralidad de cualquier institución. Entonces, la interrogante clave consiste en preguntarse si la economía de mercado ayuda a todos los miembros de la sociedad a realizarse como personas. Lamentablemente, la respuesta es claramente negativa, sea por el espíritu que engendra, sea por los efectos que produce. De hecho la vida económica (actual) se reduce a una lucha de todos contra todos, discriminando a favor de los más fuertes (con mayor poder adquisitivo). En el contexto de un mercado, cuyo motor es el afán por la ganancia, no cabe la compasión junto con el espíritu competitivo cuando éste no está relacionado con la solidaridad".

 

  • "El respeto por el otro es condición de sobrevivencia de la humanidad. La ley de la selva sólo conduce a la autodestrucción de la humanidad, porque el otro es considerado como adversario; la ley de la reciprocidad asegura una vida digna para todos, porque el otro se convierte en un "nosotros". En un ambiente del uno contra el otro no queda ninguno, pues siempre vendrá alguien más fuerte; en el uno con el otro se construye el nosotros donde hay cabida para todos y cada uno".

 

Como Anexo, el autor incluye una Carta de los Provinciales Latinoamericanos de la Compañía de Jesús del año 1996 la que, es su inicio dice: “Nos resistimos a aceptar tranquilamente que las medidas económicas aplicadas en los últimos años en todos los países latinoamericanos y del Caribe, sean la única manera posible de orientar la economía y que el empobrecimiento de millones de latinoamericanos sea un costo irremediable de un futuro crecimiento. Detrás de estas medidas económicas existe una estrategia política, subyace una concepción de la persona humana y una cultura que es preciso discernir desde nuestros propios modelos de la sociedad a la que aspiramos y por la cual trabajamos, al lado de tantos hombres y mujeres movidos por la esperanza de vivir y dejar a las futuras generaciones una sociedad más justa y humana. Las consideraciones presentadas no pretenden ser un análisis científico en un asunto complejo que requiere investigación desde muchas disciplinas. Son solamente reflexiones que encontramos pertinentes sobre las consecuencias y criterios del neoliberalismo; y sobre las características de la sociedad que anhelamos. Nuestra preocupación principal, al compartir estas reflexiones, es de orden ético y religioso. Los comportamientos económicos y políticos a los que nos referimos reflejan en el ámbito público los limites y contravalores de una cultura fundada en una concepción de la persona y la sociedad humana ajena al ideal cristiano”.

 

Algunas citas, extraídas del citado documento (de 34 páginas):

 

  • Las dinámicas económicas ... tienden a transformar en ideologías y absolutizar ciertos conceptos: el mercado, por ejemplo, de un instrumento útil y hasta necesario para elevar y mejorar la oferta y reducir los precios, pasa a ser el medio, el método y el fin que gobierna las relaciones de los seres humanos.

 

  • Detrás de la racionalidad económica que suele llamarse neoliberal hay una concepción del ser humano que delimita la grandeza del hombre y la mujer a la capacidad de generar ingresos monetarios. Exacerba el individualismo y la carrera de ganar y poseer, y lleva fácilmente a atentar contra la integridad de la creación. En muchos casos desata la codicia, la corrupción y la violencia. Y, al generalizarse en los grupos sociales, destruye radicalmente la comunidad.

 

  • Se impone un orden de valores ... en donde se desconoce la virtud de la solidaridad y sólo se aceptan las leyes del mercado.

 

  • La absolutización del mercado llega a plantearse aún con connotaciones religiosas. Al decir que el mercado “es correcto y justo” lo convertimos moralmente en legitimador de actividades cuestionables. Hacemos que desde el mercado se defina el sentido de la vida y de la realización humana.

 

  • Estamos peligrosamente empujados por una cultura que radicaliza la ambición de poseer, acumular y consumir, y que sustituye la realización de todas las personas en comunidades participativas y solidarias por el éxito individual en los mercados.

 

  • Es necesario impulsar estrategias justas que lleven a la inserción competitiva en los mercados basadas en la calificación de las personas y la expansión de su creatividad, y el cambio de la concepción de la empresa en una verdadera comunidad de trabajo. Y, hay que colocarse en un horizonte de superación del desempleo y el subempleo.

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(*) Sacerdote jesuita, maltés radicado en Chile. Doctor en Teología y Moral. Director del Centro de Ética de la Universidad Alberto Hurtado. Autor de numerosas y valiosas obras de estudio y análisis sobre ética y moral.

 

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La pobreza es un muro que debe ser abatido.
Se deben abrir caminos de paz:
¡No hay paz sin justicia,
No hay paz sin perdón,
No hay paz sin verdad,
No hay paz sin solidaridad,
No hay paz sin participación de los ciudadanos,
No hay paz sin reconocimiento de la dignidad del otro, Sea ese otro una persona, un medio social, un país o un continente!

Declaración del MIAMSI Internacional
Asamblea Mundial del 15 Agosto 2004 celebrada en Madagascar.

 

ARTÍCULOS DESTACADOS:

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